Todas las piezas están diseñadas y elaboradas en su taller de Belmonte, un pequeño paraíso anclado en el tiempo y fuente de inspiración. Un pueblo de apenas 3000 habitantes donde aún podemos apreciar el escaso paso del tiempo en sus calles, casas, rejas y sobre todo en su imponente castillo, Colegiata y demás edificios señoriales.

Un entorno único localizado en la manchuela, que ya fue inspirador para Fray Luís de León y para el archiconocido Don Juan Pacheco, Marqués de Villena, ambos Belmonteños.

Belmonte